Historia de familia

La familia Aurich

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Por Graciela Azcárate

 

 

 

 

Cuentan los biógrafos que William Faulkner,  en 1945, el futuro premio Nóbel  de literatura de 1949, elaboró un mapa con la distribución geográfica de su mítica Yoknatapawpha.

En ese pequeño e inventado microcosmos, a orillas del río Mississippi,  desarrolló sus relatos en donde sus personajes actúan, hablan, piensan, sufren, matan y  traicionan.

Es un condado inventado, que tiene 2.400 millas cuadradas, limitado al norte por el río Tallahatchie, y al sur por el río Yokona, que en los mapas antiguos se denomina Yokanapafa. Está poblada por 6.298 blancos y 9.313 negros y no es una cifra arbitraria, sino que representa una idea entre su mundo imaginario y la realidad de esa porción del profundo Sur norteamericano.

La historia, las vidas personales de soldados, granjeros, blancos pobres y ricos dueños de plantaciones van creando un entramado que está hablando  de los entresijos profundos y fundamentales de todo  hombre. Su unidad de acción será el clan familiar.

La familia es la unidad básica en el mundo de Faulkner, donde el orgullo familiar, la reverencia por los antepasados y por su antiguo esplendor son motivaciones mucho más determinantes que  la clase social, para el comportamiento de sus personajes.

Cuando describe la ruptura de estos clanes, él ilustra y describe la decadencia del Sur tradicional. Sus familias van desde  los terratenientes importantes en origen, plantadores respetados e influyentes de su comunidad, con su heroísmo temerario e imprudente, la descomposición espiritual y económica  de las subsiguientes generaciones, las opciones morales a que cada uno accede, la interrelación con el mundo de los indios y de los esclavos, y el mundo femenino donde las mujeres, cubren un amplio abanico de personalidades que   van desde la recalcitrante dama sureña que lo sacrifica  todo por la respetabilidad hasta una flapper de los años veinte como Temple Drake secuestrada en un prostíbulo de Menfis. Utilizará los mitos y las leyendas del viejo sur, así como el conocimiento de la historia del país, que abarca desde la guerra de secesión o la guerra por los derechos de los Estados, las dos guerras mundiales, para transmitir "un profundo sentido del peso y la grandeza de la historia.

El "es el único dueño y propietario" de ese territorio colmado  de hombres y mujeres, de dramas que indirectamente surgen de las guerras, el despojo y las migraciones.

Como el mítico escritor norteamericano, Jail Aurich se adentra en la historia de su famila que arranca de un condado en la Baja Sajonia en Alemania, transhuma a Cataluña y se desmadra como un río en la desembocadura, de ese mar interior que es el  Caribe.

La historia de un contador catalán, las guerras de independencia en Santo Domingo, las guerras civiles, la guerra de Restauración, la Anexión, el exilio en Curazao, colmarán el relato de una familia que como las míticas familias faulknerianas se encarnan en los simples hilos que individuos aislados van tejiendo para componer una comunidad con sus mitos, su historia, sus tragedias y su humor.

Las migraciones a ese mundo cerrado que es el Caribe dará el sello de identidad de las familias que allí se instalaron.

Mallorquines, canarios, corsos, chinos, africanos, andaluces, extremeños, catalanes, daneses, alemanes crearan una sociedad fragmentada  en castas, que significaba también una fragmentación cultural y ciertas constantes en las preguntas acerca de la identidad y la nacionalidad. Así se mezclan en las familias los  mitos del viejo continente europeo, con las tradiciones del desarraigo africano y con la historia de las jóvenes naciones americanas.

Esos mitos serán también el asidero para construir una patria y  lo  aportado por el inmigrante fortalecerá la constitución de un país y su sociedad.

Los orígenes dela familia Aurich se remontan a una ciudad del mismo nombre en la Frisia Oriental, hoy situada en el estado alemán de la Baja Sajonia

El nombre Aurich es de origen germano, y se remonta a un pueblo situado en la región de Ostfrieslna, aparece en los archivos hacia el siglo XVII, y será la  sede de los condes.

Poseía un castillo y era asiento del antiguo Consejo de Notables. Hay variantes del apellido como por ejemplo Aurik, y uno de los más antiguos nombres de esa raíz se encuentra en los archivos de la región y es Cristopher Aurich, nacido hacia 1759.

El escudo de armas  representa en plata, una montaña, de sinople, cargada de un sol, figurado de oro. La familia Aurich pregrona en sus blasones  ciertos rasgos espirituales  que se traducen en la plata, un símbolo de la luna en su pureza, sinceridad, clemencia y amabilidad. También se puede añadir el afán de victoria, elocuencia y éxito.

El fundador de la familia Audrich en República Dominicana, fue el inmigrante catalán Miguel Aurich y Bras nacido en el pueblo de Mataró en Gerona, España. Llegó al país en 1861 y antes de establecerse definitivamente recorrió Montecristi, Puerto Plata, Baní, Santiago de los Caballeros y  Santo Domingo.

Miguel Aurich era  hijo de Miguel Aurich y Raimaunda Bras, naturales de Mataró, tenía 31 años cuando llegó a la isla y casó con Adelaida  Báez, el 23 de julio de 1867.

Adelaida Báez nació en Baní, el 7 de mayo de 1845, hija natural de María Regla Báez Castillo.

Esta  nació el 24  de diciembre de 1814 y era hija de Jerónimo Báez Romero y Francisca Castillo. Antes de su nacimiento su madre había casado el 3 de diciembre de 1832, con Juan Bautista Tejeda Brea, y de esta unión nació Manuel de Tejeda y Báez,  su medio hermano que llegaría a ser general de ejército.

El padre de Adelaida fue el general Manuel de Regla Mota y Álvarez, comandante de la plaza de Baní, vicepresidente durante el primer  mandato del general Pedro Santana y posteriormente presidente de la República, en 1856.

El 17 de mayo de 1845, Adelaida Báez fue bautizada en la iglesia de Baní, siendo sus  padrinos Antonio Desape y su tía Manuela Aristy Báez, el sacramento fue dado por el presbítero Andrés Roso, primer diputado de Baní y firmante de la Constitución de noviembre de 1844.

Estaba emparentada con el general Máximo Gómez Báez, su bisabuelo Marcos Báez Arambule tenía por hermano a Pablo Báez Arambule, bisabuelo materno del general Gómez.

Durante los años de la anexión, y en plena juventud fue opositora a la misma y ayudó a los patriotas a luchar por la restauración de la soberanía nacional. Desde muy jovencita, fue a vivir  a Santo Domingo con su tía María Altagracia Báez de Acosta, quien estaba casada con Juan Alejandro Acosta.

Héroe de la independencia, fue el primer Almirante  dominicano de la marina de guerra dominicana y jugó un importante papel en la vida de Adelaida Báez y de su esposo Miguel Aurich Bras.

 

Pie de fotos.

1-Juan Alejandro Acosta.

Fue el primer almirante dominicano fundador de la marina junto a Juan Bautista Cambiazo. Tío político y padre de crianza de Miguel Aurich Báez fue un acérrimo enemigo de Buenaventura Báez y vivió exiliado en Curazao junto a Miguel Aurich Bras.

2- Adelaida Báez hacia 1867.

3- Adelaida Báez en Higüey, donde murió a la edad de 96 años.

4-Escudo de armas de la familia Aurich.

5-Acta de matrimonio de Miguel Aurich Bras y Adelaida Báez.

6- Crónica de Higüey, 1936.

7- Baní.

 

 

 

 

 

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Morir de exilio

 

Anne Ancelin Schützenberg es una psicoanalista francesa, especialista en psicodrama, terapeuta de grupos y profesora emérita de la Universidad de Niza, que a sus 85 años visitó Buenos Aires para presentar un libro y dar varias conferencias.

El libro se llama “Ay, mis ancestros” y entre los muchos temas de la las raíces trata los matices que quedan en sordina con respecto a los antecesores.

Entre las cuestiones que dejan en herencia los antepasados, no están solamente la sangre, el apellido, los bienes o los parecidos físicos. También  entregan sus conflictos, a menudo irresueltos, y los dejan sin querer en manos de sus descendientes que tampoco saben muy bien qué hacer con ellos.

Así, pueden repetirse durante varias generaciones enfermedades, situaciones trágicas, relaciones difíciles o muertes prematuras en una misma familia, sin que se advierta su conexión.

Como bien afirma en la larga entrevista que le hicieran dijo: "Es que buena parte de los dramas familiares radica en lo no dicho, en los secretos que se pretende ocultar y que siempre, por una u otra ranura, escaparán".

Y es precisamente ese secreto y eso no develado lo que ha echo que Jail Aurich rastreé a ese ancestro que se murió de exilio.

Porque el fundador de la familia Aurich en República Dominicana, el inmigrante catalán Miguel Aurich y Bras nacido en el pueblo de Mataró en Gerona se murió de pena en el exilio de Curazao.

No siempre se pueden reconstruir las vidas de nuestros antepasados a base de partidas de nacimiento o defunción. Muchas veces en el resquicio que deja la historia del país, en la intención de los familiares por rastrear una vida, se puede reconstruir una vida, en este caso la vida inconclusa de Miguel Aurich Bras.

Es por esa ranura de la vida, que la memoria familiar  sabe que fue capitán del ejército español y que participó en la colonia española de Melilla en guerra contra los moros.  Manuel Humberto Aurich Gros, el nieto,  relataba la tradición oral que de boca en boca  circulaba,  repitiendo lo narrado por Adelaida Báez, su viuda, que en el frente de pelea Miguel Aurich había arengado a sus soldados y les habia dicho: "El soldado que no avance será fusilado  en contra del enemigo".

Llegó al país en 1861 y antes de establecerse definitivamente recorrió Montecristi, Puerto Plata, Baní, Santiago de los Caballeros y  Santo Domingo.

En 1862, se encontraba en Puerto Plata trabajando como investigador de patentes en el Ministerio de Hacienda y Comercio. Había llegado al país en los primeros años de la Anexión de la República Dominicana a España, tal vez dentro de esa oleada  migratoria en la que muchos españoles vinieron al Caribe, aprovechando la segunda incorporación del país a la metrópoli.

Ese dato figura en el libro "Fondos Documentales Dominicanos", en la Sección  de Ultramar, del Archivo Histórico de Madrid en el año 1861-1865, recopilado por Pedro J. Santiago.

En 1864, radicado en Santo Domingo, creó la compañía Miguel Aurich y Compañía  dedicada a los negocios de importación y exportación de productos. Según un acto notarial de abril de 1865,  aparece  la compañía de Miguel Aurich otorgando derechos de representación a Ramón Aurich para que cobrara deudas de esa casa comercial. Pero la historia de ese Ramón Aurich se pierde en la noche de los tiempos y no se ha llegado a dilucidar qué parentesco guardaba con Miguel Aurich y cual fue su destino final.

El 26 de enero de 1866, Miguel Aurich figura, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en un oficio donde reclama dos casas que poseía en Montecristi y que habían sido cedidas  al mariscal español José de la Gándara y Navarra, gobernador militar d e la isla.

En el juicio  por reclamo aparecen varios testigos  entre la comunidad de  inmigrantes catalanes como:  Francisco Casals, Pedro Tió, José Feliú y Desiderio Campdesuñer, que atestiguaron sobre la veracidad de sus posesiones.

El gobernador dictó sentencia favorable para hacer uso que le "convenga a sus intereses".

Entre tanto, Miguel Aurich fue empleado de comercio de la señora Ana Mac Mache, súbdita inglesa, que le otorgó poderes  para que la representara en despachos de aduana y diligencias relativas a sus empresas comerciales. Esas responsabilidades fueron compartidas con Francisco Manuel Baerh, natura de Baní e hijo de Federico Guillermo Baerh.

Miguel Aurich era  hijo de Miguel Aurich y Raimaunda Bras, naturales de Mataró, tenía 31 años cuando llegó a la isla y casó con Adelaida  Báez, el 23 de julio de 1867.

El 12 de julio de 1867, Miguel Aurich  y Bras hizo promesa de matrimonio a Adelaida Báez. Once días después, se casaron en un matrimonio civil y canónico. Los testigos  fueron el general de la Marina, Juan Alejandro Acosta, tío político de Adelaida y doña  Altagracia Báez, tía de Adelaida y esposa del Almirante, así como Felipe  y Esteban Godoy y Juan Gilbert; el oficial del estado civil fue José Pichardo y el sacerdote Bernardo Pichardo en la iglesia de la Catedral.

El 14 de enero de 1868 nació su único hijo, Miguel Ramón Aurich Báez.

El año 1868 significó para República Dominicana, un año  lleno de intrigas  y conspiraciones políticas  entre diferentes facciones de caudillos encabezadas por  Buenaventura Báez. El 6 de mayo de 1868, asume  el poder Buenaventura Báez, sumiendo al país durante los seis años de su mandato, en un gobierno caracterizado por la persecución y represión constante de sus opositores.

Los fusilamientos y apresamientos se sucedieron ininterrumpidamente dejando a las familias dominicanas sometidas al exilio y la separación.

Miguel Aurich debe tomar el camino del exilio junto al almirante Juan Alejandro Acosta.

Guillermo Alfau Pumarol, nieto de Adelaida Báez  fue un testigo de primer orden  que  ayudó a develar la incógnita del destierro de Miguel Aurich.

Según investigaciones en el Archivo General  de la Nación, se encontró una carta en el archivo  del Ministerio del Exterior, enviada  por el Consulado Dominicano en Curazao, fechada el 11 de noviembre de 1868, dirigida al Secretario de Relaciones Exteriores, Manuel María Gautier donde le adjuntan una lista de personas exiladas en Curazao, entre las que se encuentra Miguel Aurich.

La memoria familiar cree que la razón de su expulsión se debió al parentesco con el almirante Juan Alejandro Acosta, que fue siempre enemigo personal de Buenaventura Báez.

Compañeros de exilio de Miguel Aurich fueron Jacinto Castro, Apolinar de Castro, Juan Belisario Curiel entre otros.

En una carta trágica, por la magnitud de lo relatado, Federico Acosta y Báez, hijo del almirante Juan Alejandro Acosta, escribe  a su sobrino un relato pormenorizado  de los datos históricos de la navegación de su padre con la escuadra dominicana, de las peleas con la escuadra haitiana y de las consecuencias del exilio curazoleño.

(...) "pero como yo no tenía tiempo encargué a mi hijo de crianza y sobrino Miguel Aurich para que en ratos que mi viejo hubiera podido  le hubiera dictado y con su ayuda  llegaron a escribir varios pliegos de papel. En eso enfermó de gravedad siendo Alejandrito Gil Presidente de la República, y vino a ver a mi padre, fue la única atención que tuvo mi padre de los Gobiernos Dominicanos, que si no me tiene a mí mi pobre  viejo hasta se muere de hambre,  pues después que vino de la expulsión de Curazao no tenía  ni con qué comprar un tabaco pero yo ganaba  en la casa Vicini $30 y le dije que no tuviera cuidado que con eso viviríamos".

 

(Carta inédita de Federico Acosta y Báez a su sobrino J. Julio Acosta, fechado en La Romana, 23 de abril de 1930).

 

Pero el sino trágico de Miguel Aurich le destinó la isla de Curazao como sepultura.

Dicen los expedientes que murió de muerte natural, pero esas ranuras por las que se escapa la verdad encerrada en el pasado dejan intuir que se murió de exilio, de pena, de ingratitud, de lo que se mueren los que se quedan sin patria. La causa natural escrita en unos papeles impersonales nunca podrán testimonio de la sangre, la vida y las lágrimas  derramadas de los que perdieron la patria.  Dos veces  en el caso de Miguel Aurich  Bras, la de nacimiento y la de adopción.

Adelaida Báez,  su viuda contrajo segundas nupcias  con el marino y comerciante catalán Juan Pumarol, el 16 de agosto de 1872.  Este había llegado al país mucho antes  que Miguel Aurich. Fue partidario del general Pedro Santana, activo y emprendedor comerciante  y  amigo entrañable de Juan Alejandro Acosta. De la unión Pumarol Báez nacieron siete hijos: Federico, Mario, Emilio, Andrés, Ramón Arístides, Altagracia, Julia y Enrique Segundo Pumarol.

Todos hermanos maternos de Miguel Aurich Báez.

En julio de 1896, Juan Pumarol murió en Baní,  a los 75 años de edad. Entonces, Adelaida Báez junto a sus hijos se trasladó a Higüey por recomendación de su primo Federico Acosta Báez, ya que su padre el almirante Acosta tenía tierras en el común de Gato, en Salvaleón de Higüey.

Por más de treinta años, Adelaida la viuda de Aurich y de Pumarol asentó a sus hijos y convirtió su familia en una de las más decentes, trabajadoras e influyentes de la zona.

Pie de fotos.

 

1-Federico Acosta Báez(Botón), hijo del Almirante Juan Alejandro Acosta y su segunda Esposa Altagracia Báez(Tavita). Según Miguel Aurich Báez, sobrino de doña Altagracia e hijo de crianza del Almirante Acosta, Federico se había educado en Italia, donde aprendió varios idiomas, entre ellos francés, italiano, alemán e inglés. Era también un destacado músico que ejecutaba piezas musicales con distintos  instrumentos.

2- Miguel Ramón Aurich Báez, hijo único de Adelaida Báez y Miguel Aurich, hacia 1896.

3- Firma de Miguel Aurich Bras.

4- Miguel Ramón Aurich Báez, hijo único de Adelaida Báez y Miguel Aurich, a la edad de 85 años. Murió en Santo Domingo en 1953.