#1

Historia de Familia

Por Graciela Azcárate

La familia Bonnelly Castellanos

 

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De Córcega a Santo Domingo.

 

 

 

En el Cabo Haitiano,  recorriendo algunos senderos que miran al mar, aparecen esquivos y mágicos, entre marañas de plantas y selva, retazos de mármoles, arcadas singulares, y ventanas suntuosas que se abren al óceano. Entre gasas y música de cámara, el fantasma de Paulina Bonaparte se escurre en  el damero blanco y negro de antiguos mármoles de Carrara traídos especialmente para adornar a tan bella señora. El destino, la premonición, el azar la plantó en medio del Caribe, llegada de otra isla, Córcega y acompañando a su esposo el general Leclerc para imponer los arbitrios de la Francia imperial.

La Francia de Napoleón Bonaparte, su hermano, también nacido en Córcega.

La tradición oral vincula a varios integrantes de la familia Bonnelly, con Napoleón Bonaparte. Existe en Ajaccio, capital de Córcega una tarja agradeciendo a los Bonnelly la ayuda prestada al emperador.

 Pedro Bonnelli nacido en Córcega el 17 de abril de 1798, será el fundador de la estirpe caribeña.

Radicado en Saint Thomas era dueño de goletas que recorrían el Caribe. Casó con María Luisa Coutin, que según los relatos orales había nacido en Haití en 1800, hija de un general haitiano y una francesa. Y todo hace presentir, que los laberintos que conforman una vida, hicieron nacer a María Luisa Coutín, La gran Mamá, en la época en que Paulina Bonaparte reprodujo en el ardiente trópico, escenas de corte versallesca. Pedro Bonnelli, muere a la edad de 46 años en Saint Thomas donde figuraba como primer teniente del Regimiento del pueblo y Vice Mayor de Bomberos. De esta unión nacieron en Saint Thomas,10 hijos que según la tradición familiar fueron enviados a Europa para estudiar una profesión y aprender a tocar un instrumento musical. En las reseñas sociales de 1840 el Gran Hotel de Saint Thomas invita a un concierto convocado por Pedro Bonnelli.

Los relatos familiares cuentan que alrededor de 1846, María Coutin llamada la Gran Mamá viaja a Puerto Plata con tres de sus hijos. Francisco Ulises, José Aristides y Anne Nelly. Es aquí en Puerto Plata donde el apellido Bonnelli cambia la i por la y.

Los tres hermanos se destacarán como músicos y según Emilio Rodríguez Demorizi en Música y baile en Santo Domingo dice textualmente: José Quero y Fermín Bastidas abrieron el 15 de julio de 1855, en la calle de las Mercedes, un establecimiento llamado Ateneo, en la escuela se enseñaba solfeo, canto, violín, viola, guitarra, flauta y cello. El 30 de septiembre de 1855 instalaron la Sociedad Filarmónica presidida por Quero. En el concierto del 12 de octubre de 1855 figuraban como violinistas Aguero, Quero, Ulises Bonnelly y Bastidas.

Carlos Sully Bonnelly Fondeur, él mismo músico, contaba a la familia que  los hermanos Ulises, Aristides y Nelly pertenecían a una orquesta que hacía giras artísticas por el Caribe. En el periplo tocaron Puerto Plata. Les gustó el ambiente y la buena acogida brindada por los dominicanos, que salidos de las guerras de independencia ofrecían garantías y facilidades para  que los extranjeros fijaran su residencia en el país.

Francisco Ulises Bonnelly aparece como fundador, con el grado de compañero de la Respetable Logia Masónica Nuevo Mundo Nº 5 Oriente de Santiago de los Caballeros, fundada el 27 de febrero de 1860. En esta cofradía y como fundador aparece Sully Arnaud padre de  Buenaventura Carmen Arnaud, futura esposa de  Francisco Ulises y  padres de  Carlos Sully Bonnelly Arnaud.

Según Rodríguez Demorizzi, Pedro Aristides Bonnelly Coutin, era profesor de piano desde 1853, en Santo Domingo y en 1855 perteneció al Ateneo donde enseñaba solfeo, canto, violín, viola y cello. Dice: El joven Aristides Bonnelly, invitado por varios amigos se puso al piano después de terminada la función del vilinista Noeser), cantó La Traviata con voz tan tierna  que penetraba hasta el alma y la llenaba de dulce melancolía. A cada instante era interrumpido por estrepitosos aplausos quedando el auditorio sumamente complacido de la condescendencia y de las buenas disposiciones que manifiesta para  el  canto este joven aficionado.

Anne Nelly Bonnelly Coutin, que tocaba el piano en la orquesta de sus hermanos, casó con Chery Coén, dominicano con quien procrearía tres hijos. Chery Coén era para 1871 encargado de negocios y cónsul general en Puerto Plata.

Personaje destacado de la estirpe Bonnelly fue Carlos Sully Bonnelly Arnaud. Hijo de Francisco Ulises Bonnelly Coutin y Carmen Arnaud, nació en Puerto Plata el 22 de septiembre de  1858. Vivió en Haití en el Cabo Haitiano desde 1863 hasta 1865 durante el desarrollo de las Guerras Restauradoras. A los 17 años, sale desterrado  por una revolución hacia  Santiago donde trabajó y casó  a los 26 años de edad con María Luisa Fondeur Fernández.

Murió en Santiago en 1923 después de tener una vida creativa y de cuantiosos aportes  a la sociedad. Fundador de  La Sociedad Patriótica La Trinitaria, en 1884, fue miembro honorario de la Logia Masónica Nuevo Mundo Nº 5 de Santiago. Fundó además la Sociedad Patriótica Cultural y numerosas agrupaciones culturales.

Perteneció  a la Sociedad Amantes de La Trinitaria y la Caridad, en esta última, durante su mandato mandó construir e inauguró el hospital San Rafael. En 1890 inició el proceso de reorganización de la Guardia Nacional, por lo que le dieron el título de Coronel y del cuerpo de Bomberos de Santiago. Fue el creador de la Academia y Banda de Música Municipal en Santiago en 1905.

Su hijo Carlos Sully Rafael Bonnelly Fondeur, sería el continuador de la inclinación musical  de la familia y para 1928, aparecen como los músicos más destacados de Santiago de los Caballeros,  Luis Bonnelly en el piano, Carlos Sully Bonnelly hijo en la viola, Ulises Bonnelly en el violoncello y cantando cuplé aparece Rosa Amelia Bonnelly.

Tronco familiar poderoso y multifacético, la constante vital de la familia Bonnelly se traduce y vuelca en la música, las artes , los deportes, la carrera militar y el aporte de los civilistas que han dejado la impronta ética en la sociedad dominicana.

Hoy día, la familia Bonnelly es un árbol poderoso de más de seiscientos miembros, que conviven y aportan a la sociedad dominicana nombres relevantes como Aída Bonnelly de Díaz, reconocida escritora y pianista, civilistas y hombres apegados a la tradición democrática como Juan Sully Bonnelly Fernández, deportistas  como Carlos Rafael Sully Bonnelly Castellanos, y entre las jóvenes generaciones, reconocidos diseñadores de moda como  Osvaldo Sully Bonnelly Canaán.

Hombres y mujeres de esta numerosa familia, siguiendo el camino  trazado por la matriarca, por María Luisa Coutin que vivió hasta 1886 en Puerto Plata, han elegido como forma de vida un aporte constante a la sociedad  dominicana, traducido en bienes espirituales, morales, cívicos y culturales.

 

Fotos

1- La familia Bonnelly, en su reunión anual en Santiago de los Caballeros, 1996.

2-Anne Nelly Bonnelly de Coén.

3-Banda de música fundada por Carlos Sully Bonnelly Arnaud.

4- María Luisa Coutín, La Gran Mamá.

5-Carlos Sully Bonnelly Arnaud.

6-Carmen Bonnelly Arnaud.

7-María Luisa Fondeur Fernández de Bonnelly.

8-Tarja mortuoria de Carlos Sully Bonnelly Arnaud, fundador del cuerpo de bomberos de Santiago de los Caballeros.

9-El abuelo Bonnelly Arnaud con un grupo de amigos.

10-Carlos Sully Bonnelly Arnaud.

11-Celia Bonnelly Arnaud.

12-Carmen Bonnelly Arnaud.

13-Carta de Anne Nelly a su hermano Aristides.

14-Carlos Sully Bonnelly Arnaud.

 

Insert

 

Entre gasas y música de cámara, el fantasma de Paulina Bonaparte se escurre en el damero blanco y negro de antiguos mármoles de Carrara traídos especialmente, para adornar tan bella señora.

 

Pedro Bonnelli nació en Córcega el 17 de abril de 1798 y será el fundador de la estirpe caribeña.

 

La tradición oral vincula a varios integrantes de la familia Bonnelli, con Napoleón Bonaparte.

 

Y todo hace presentir, que los laberintos que conforman una vida, hicieron nacer a La gran mamá, en la misma época en que Paulina Bonaparte reprodujo en el ardiente trópico, escenas de vida imperial.

 

Según Emilio Rodríguez Demorizzi en Música y baile en Santo Domingo, los tres hermanos se destacarán como músicos.

 

 

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Historia de familia

Por Graciela Azcárate

La familia Bonnelly Castellanos

 

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Cuando emprendas tu viaje a Itaca, pide que el camino sea largo, rico en peripecias y experiencias(...) Ten siempre presente a Itaca en tu pensamiento. Tu objetivo final es llegar a ella, mas no acortes el viaje: más vale que dure largos años y que al fin cuando atraques en la isla ya en los días de tu vejez, rico de todo lo que ganaste por el camino , sin esperar que Itaca te enriquezca. Itaca te brindó el hermoso viaje: sin ella, no te hubieras puesto en camino. Ya no tiene nada más que darte. Aunque la encuentres pobre, Itaca no te ha engañado. Sabio como te has vuelto con tantas experiencias, comprenderás por fin lo que significan las Itacas.

 

Itaca  de Constantino Cavafis.

 

 

"Nací en la casa de la calle Duvergé, entre la calle España y 30 de Marzo en Santiago, detrás de la Biblioteca Amantes de la luz. Era una construcción de madera  de un piso, que lindaba con las casas de la esquina 30 de marzo,  y con un edificio de dos pisos de concreto que colindaba con el  Palacio de Justicia de Santiago.(...) Hasta 1944, en que mi padre se trasladó a Puerto Plata compartí mi vida con una segunda familia de crianza integrada por Santiago Petitón y Fidelia Rodríguez de Petitón. Fidelia o Llella fue mi segunda madre.

Conmigo fue implacable y amorosa. Era hija de Toñico Rodríguez muy amigo de Carlos Sully, Raúl Bonnelly Arnaud, Carlos Sully Bonnelly y Ulises Bonnelly Fondeur,  quienes le compraban tabaco en Hatillo Palma".

 

Texto inédito de Carlos Sully Rafael José Bonnelly Castellanos.

 

Implacable y amorosa, como el cariño dispensado por Llella Petitón es la memoria de Carlos Sully Rafael José Bonnelly Castellanos.

En el largo relato  escrito, una isla mediterránea, las casas, las abuelas y abuelos, las tías, los amigos, los tíos, las calles, los amores, los hijos, los nietos, la música, el río, el deporte, los adioses se suceden como una moviola del otro siglo que pasa lentamente la película de una saga familiar.

A riesgo de ser acusada de pedante  no pude evitar el recuerdo de otras familias que son la excusa para la narración de una familia y su época.

Si Macondo y la familia de Aureliano Buendía es nuestra saga familiar latinoamericana por autonomasia  con sabor caribe y a ritmo de vallenato, otras geografías y tiempos emergen como Los Buddenbrook  de Lubeck en ese fresco  social que es la saga de Thomas Mann, La caída de la casa Usher de Edgar Alan Poe, la familia de Don Corleone en Sicilia o Los caranchos de la Florida en el Río de la Plata.

Y si estos últimos son la excusa para la gran literatura,  estas memorias  del terruño tienen la profundidad de lo sencillo y amoroso.

Cuentan los ambientalistas  que los salmones en el Canadá Británico están en extinción porque la represa del  río ha interceptado el paso de los peces en su remonte para desovar.

Pero que la llamada genética para volver al lugar ancestral en donde nacieron, es tan poderosa que los hace regresar, de cualquier manera, aún a riesgo de morir.

Salvando las enormes distancias, esta memoria escrita es como ese regreso ancestral al origen.

Es una Itaca traspolada al Caribe y la reflexión de  toda una vida.

 Es volver a la isla de Córcega, la misma de la cual Jean Jacques Rouseau escribió en 1762: "El valor y la constancia conque este pueblo supo revestir y defender su libertad bien amerita que algún sabio le enseñe a conservarla. Tengo el presentimiento de que algún día esta islita asombrará a Europa".

Históricamente esta afirmación se convirtió en la predicción del nacimiento del Gran Corso que se convirtiría más tarde en héroe nacional francés: Napoleón Bonaparte nació en Ajaccio en 1769, un año después de la anexión de esta isla a Francia.

Cuenta la leyenda que su madre Leticia Bonaparte saltó embarazada un torrente para salvarse vaya a saber de qué conquistador de turno.

Desde los cartagineses, genoveses, aragoneses o franceses,  esa pequeña isla a resistido los embates de cuanto conquistador llegó.

En este "agujero negro político", en esta "montaña en el mar", en esta isla "salvaje como el paisaje" Sampietro Corso era el héroe nacional, el mafioso romántico que luchó contra el corrupto régimen genovés.

Las viejas tías Bonnelly Coutin narraban antiguos cuentos de mafiosos, corsos y libertarios.

Como una fuerza centrípeta es posible que la isla  haya expulsado hasta los confines del mundo esos hijos rebeldes, díscolos y tenaces.

Es posible que Pedro Bonnelli, nacido en 1798 en Córcega  llegara al Caribe portando los genes libertarios, rebeldes y musicales que legó a sus descendientes.

La música de los Bonnelly Coutin llegó desde  Saint Thomas, se adentró por Puerto Plata y encarnó en un Santiago donde el madrás de La Gran Mamá abrigó las ejecuciones de ese cuarteto musical que recorría el Caribe de mediados del XIX.

Haciendo música llegó La Gran Mamá con sus hijos. Será por eso  que después de muchas generaciones los Bonnelly siguen ejecutando música además de las otras profesiones donde han intervenido.

Será por ese linaje antiguo  y contestario que han sabido resistir tiranías, persecusiones y exilio.

Música,  casas encadenadas como un rosario se suceden en la vida de Carlos Sully Rafael José Bonnelly Castellanos.

Escribe: "La segunda casa en la calle Duvergé detrás de la Catedral de Santiago era una casa de madera con galería por toda la parte delantera y un pie sobre la acera"

Se suceden en la memoria, no sólo las casas sino las tardes en el farallón del río Yaque, ladrones denunciados por un niñito de ojos grises que jugaba con una menta en el hueco de los dientes.

Juegos con el amigo de la infancia José Mario Cruz mientras se bañaban en el canal de Monsieur Bogaert  que pasa por la Otra Banda,  obra de un ingeniero belga que llegó para construir la línea ferroviaria  de Santiago a Puerto Plata y  que no se fue jamás.

Imperturbable la memoria dicta: "Perpendicular al Hotel Brisas del Yaque, durante la Ocupación Americana, se construyó en ese paraje un campamento militar. Dentro del río introdujeron una bomba para subir el agua y quedó fijado al fondo rocoso con tres argollas.

Los americanos se fueron y con ellos la bomba pero las agarraderas permanecieron en el fondo del río como acicate para diabluras de niños y para darle denominación a ese recodo del río: las Tres Argollas"

Por la orilla del río  frente a la isleta se encontraba el barrio Nibaje, más abajo Bellavista, el lugar donde vivía la abuela Luisa Fondeur de Bonnelly, la recordada Masita.

María Luisa Fondeur Fernández había nacido en Santiago el 13 de octubre de 1863 y murió en la misma ciudad en mayo de 1949.

Era hija del boticario Furcy Fondeur Lajeunesse y de Luisa Fernández Fernández.

Casó con Carlos Sully Bonnelly Arnaud, nacido en Puerto Plata el 22 de septiembre de 1858 y muerto en Santiago en 1923,  el 19 de junio de 1884.

Procrearon siete hijos. Ellos son: Carlos Sully Rafael Bonnelly Fondeur nacido en Santiago el 10 de febrero de 1893 y muerto en 1969. Casó dos veces.

Primero con Sofía Noemí Castellanos Ortega en Santiago en 1915 y con Blanca Hortensia Díaz Ordoñez en San Pedro de Macorís en 1946.

Del primer matrimonio nacieron: José Sully  en 1916; Fausto Iván en 1917; Attala Noemí en 1918; Ana Luisa nacida en 1920; José Furcy en 1921; Josefina Altagracia Noemí 1925, Carlos Sully Rafael José en 1929 y Francisco José nació en 1933 pero murió dos meses después.

Carmen Camelia Florencia, nació en Santiago en 1894 y casó con Francisco Antonio Martínez Ramos. Manuel Furcy nació en 1897, y casó con María Francisca Bonilla Alix.

Manuel Ulises nació en 1897, Raúl nació en Santiago en 1898, Luis Alberto nació en 1901 y Rafael Filiberto nació en Santiago en 1904 y casó con Aída Mercedes Batlle Morel.

El relato se desgrana entre recuerdos, juegos, baños, desgracias familiares, boxeo, beisbol, el primer baile, travesuras, pero en el trasfondo de la infancia, la adolescencia y juventud, la vida de los mayores transcurre marcada por los avatares políticos de la La Era de Trujillo.

Es como un bramido sordo, como un crescendo que marca lo cotidiano y que refiere  la vida del día a día.

Sully Bonnelly Castellanos recuerda con tristeza la incertidumbre laboral en que vivió su padre, la angustia de la madre y el costo que significó para la familia  la actitud ética  del padre frente a Trujillo.

La secuela de casas era el resultado del desarraigo, de una época de desempleo,  de carencias y consecuencia de la gran depresión  mundial de 1929.

Su padre perteneció al Partido Repúblicano que lideraba el licenciado Rafael Estrella Ureña, el cual tenía su base en Santiago y estaba formado por la juventud preparada de esa época, a saber: licenciado Rafael Bonnelly, Jafet Hernández, Ulises y Furcy Bonnelly, Dr. Joaquín Balaguer y muchos más.

Trujillo empezó una persecusión tenaz contra Rafael Bonnelly que era senador por el Partido Republicano.

A principios del año 30  este hecho incide en la carrera laboral de su hermano que debe renunciar y se muda a Santo Domingo.

A fines de 1930 la familia Bonnelly Castellanos se muda a la casa de la calle Delgado y César Nicolás Penzo, después pasan a la casa de la Av Bolívar. Mientras tanto el padre se desempeña como Jefe de Arrimo  en el puerto de Santo Domingo hasta que su hermano renuncia como diputado del Partido Repúblicano y  se vuelve a quedar sin empleo.

En 1932 regresan a Santiago.

Se suceden las casas de la calle 16 de agosto, en la calle Duvergé, en Restauración, en el callejón Jácuba, los paseos a Bella Vista en la otra orilla del río, a la casa de Masita, su abuela paterna María Luisa Fondeur.

Pero son años duros,  por aquella intransigencia ideológica de la que habló el padre en la carta de 1953.

Ahora, transcurridos setenta años Carlos Sully Rafael José Bonnelly Castellanos, como los míticos salmones remonta el río de la memoria ancestral.

Está en la "edad provecta". Puede ser un anciano furioso  y como el poema de Dylan Thomas "arder de furia, furia contra la muerte de la luz" o puede con la sabiduría y placidez  que dan los años vividos con intensidad  y a tope recordar con lucidez y desapasionadamente el pasado.

Aquilatar la vida de sus mayores, reconocerse en sus hijos, multiplicarse y trascender en sus nietos, recordar "los esplendorosos lechos" y las mujeres amadas, recorrer el camino de los ancestros, en busca de otra isla y comprender al cabo de una vida, la suya  que Itaca es una realidad.

Que rico en peripecias y experiencias puede atracar en  los días de su vejez, colmado y agradecido de todo lo  ganado y perdido.

Y al borde de la vida y en calma "comprenderá por fin lo que significan las Itacas".

 

(Debido al extenso material biográfico y al rico archivo de fotos  la historia de la familia Bonnelly Castellanos contempla un entrega más)

 

Pie de fotos:

 

1-Familia Bonnelly Castellanos

José Sully  nacido en 1916; Fausto Iván en 1917; Attala Noemí en 1918; Ana Luisa nacida en 1920; José Furcy en 1921; Josefina Altagracia Noemí 1925, Carlos Sully Rafael José en 1929.

 

2-Lilliam, Elizabeth, Sully Osvaldo de Jesús, Sofía Noemí  y Ana Carolina hijos del primer matrimonio celebrado con Josefina Canaán Díaz en 1955.

Del segundo matrimonio celebrado con Angélica Salazar Díaz  de nacionalidad chilena nació Carlos Sully Bonnelly Salazar, en Santo Domingo en 1974.

 

3-Attalah Bonnelly Castellanos.

 

4- Santiago Petitón

 

5- Fidelia Rodríguez de Petitón( Llela )

 

6- Mélida Petitón Rodríguez( Nena)

7-Carlos Sully Rafael José Bonnelly Castellanos.

8-Carlos Sully Bonnelly Arnaud durante la Ocupación Americana

9-Manuel Furcy hermano mellizo de Manuel Ulises Bonnelly Fondeur.

10- Familia Bonnelly Batlle.

Juan Sully, Aída Batle de Bonnelly, Luisa Amelia, Aída, Rafael Filiberto Bonnelly Fondeur y Rafael Francisco.

11- Celebración de las bodas de plata entre Rafael Filiberto Bonnelly Fondeur y Aída Batlle, 20 de diciembre de 1955.

12-Familia Bonnelly Valverde.

de pie : Freddy, Manuel Ulises y Carlos Sully

Sentados: Consuelo Valverde, Brunequilda y Manuel Ulises Bonnelly Fondeur.

13- Entierro de María Luisa Fondeur de Bonnelly( Masita) en Santiago hacia 1949.

14- Carlos Sully Bonnelly Arnaud.

 

 

 

 

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Historia de familia

Por Graciela Azcárate

La familia Bonnelly Castellanos.

 

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" Para escribir buenos poemas, hay que tener buenos recuerdos...

y hay que olvidarlos...y hay que tener paciencia de esperar que vuelvan"

 

Elegías a Duino de Rainer María Rilke

 

No siempre los recuerdos son buenos, y como la vida esta hecha de luces y sombras, muchas veces y casi en la mayoría de las existencias, cuando el recuerdo vuelve viene cargado de todo lo que aconteció en una vida.

Para escribir la memoria de una vida de setenta años tal vez haga falta la plácida sabiduría de una vida elegida con pudor, ética y bondad hacia los demás.

La memoria escrita de Sully Bonnelly Castellanos discurre apacible, en meandros, con el ritmo  acompasado de ese río Yaque del Norte  que él tan bien describe.

El canal de Monsieur Bogaert, La Mara, Tres Argollas, Rompeculo,  la Chorrera, Remolino de Nieve, El Cemento, Charco del Indio son las vueltas y parajes de un río, testigo de su infancia y que tanto le atrajo y reciprocó en baños, aventuras y hallazgos.

Como todo en la vida tiene su reverso, la contracara de un bucólico y señorial río es ese tiempo ominoso de la década de 1930.

En Europa y América fue la época de crecimiento vertiginoso del fascismo y la consolidación del autoritarismo y la derecha más recalcitrante.

En Argentina, la década de1940 se llamó la Década Infame.

Después de un habitual golpe militar fue descabezado el gobierno legítimo de Hipolito Yrigoyen y se instauraron diez años de corrupción, oprobio y negación de las libertades más elementales.

Envilecidos, los argentinos se reflejaban en una poesía tanguera, pesimista y oscura. Mercedes Simone, Ada Falcón, Azucena Maizani cantaban Verdemar que era un himno a la derrota.

También en República Dominicana se inició un período oscuro con el ascenso de Rafael Leonidas Trujillo al poder.

La desgracia política no duró diez años sino treintaiuno, y las familias dominicanas,  no importa el origen, la alcurnia, el sino ni la procedencia vieron marcada de forma sangrienta  la vida de varias generaciones.

La familia Bonnelly, incluidos sus diversas ramas sufrieron persecusión, exilio y ostracismo interior.

Las formas de sevicia fueron múltiples.

Los ojos grises de un niño, los de Carlos Sully Rafael José Bonelly Castellanos registran un mundo cerrado y asfixiante para los mayores.

Una estoica vida para los adultos, una exigencia ética, un pudor y una resistencia de titán.

Su padre Rafael Bonnelly Fondeur, mientras vivió Trujillo fue perseguido, tal vez sordamente, puesto que el tirano a pesar de todo lo respetaba.

Sin embargo usó como método de tortura, para él y su familia la inestabilidad laboral, tal vez la forma más cruel de aniquilar lentamente.

En uno de esos períodos sin alternativa Rafael Sully Bonnelly Fondeur, viajó a Venezuela en busca de mejores aires.

Su hermano Luis vivió allí el exilio.

Al regreso sufre una terrible depresión que se complica  el 16 de agosto de 1942  al morir Sofía Noemí Castellanos de Bonnelly por un problema renal.

Semanas antes la madre se había hecho leer la buena suerte.

Le vaticinaron dos hechos  que los conmoverían: el padre conseguiría finalmente trabajo y alguien importante de la familia moriría.

Un tango- bolero de la época interpreta sin saberlo la dolorosa pérdida.

Tus manos amarillas

 tus labios sin color

y el frío de la noche sobre mi corazón

 faltas tú , ya no estás

se cerraron

tus pupilas verdemar.

Desolados, anímica y sentimentalmente destrozados se mudan a Tamboril. 

El padre piensa que podrán eludir la pena de la madre ausente.

Y les llega para paliar la pérdida  una bebita, flaca, escuálida, con una enorme vientre.

La llaman Gachy, es la hija del hermano mayor y pasa a ser la hija de toda la familia  llenando en alguna medida el vacío dejado por la madre muerta.

El año 1944, en plena Segunda Guerra Mundial marca un hito en la vida de Carlos Sully Rafael José Bonnelly Castellanos.

La muerte de Petitón y la mudanza  a San Pedro de Macorís inician una nueva época.

Terminados los estudios de primaria en Santiago iniciará sus estudios secundarios en la escuela del Licenciado Canto, acérrimo adversario de Trujillo en San Pedro de Macorís

El padre, Rafael Bonnely Fondeur que ya había conseguido trabajo en vida de su madre,  por corto tiempo es trasladado a Puerto Plata.

Desde allí es traslado a San Pedro de Macorís como Colector de Rentas Internas.

De paso por Santiago para saludar a la familia y en camino a San Pedro se enteran de la  muerte de su padre de crianza Petitón.

Santiago Petitón había nacido en Santiago en 1883, conocido por Chago por la mayoría de sus compueblanos, los más cercanos lo llamaban Peti.

Hombre honorable, pulcro y laborioso fue Gran Maestro en la Gran Logia de Santiago.

Le gustaba compartir con sus amigos en el Centro de Recreo donde se sentaba todas las tardes mirando hacia el Parque Duarte.

Trabajó en Colecturía de Rentas Internas en Santiago, Santo Domingo y La Vega.

El fue un factor determinante en la vida de Sully Bonnelly Castellanos y en más de una ocasión intercedió para buscar empleo al padre desocupado.

Vivió siempre en la casa de la calle 3 de Marzo,  número 3, entre la calle 27 de febrero y Duvergé.

Murió en Santiago, en 1944 por una septicemia a los 61 años de edad.

Su esposa Fidelia Rodriguez de Petitón fue la recordada Llella,  una segunda madre, preocupada por su futuro y pendiente de las necesidades de toda la familia. Murió en 1963, y el vínculo fue de tal índole que en momentos en que expiraba, Sully Bonnelly Castellanos pensando en ella, compraba un jarrón de cristal de Murano en la ciudad de Venecia adonde había viajado para seguir un Seminario de Administración.

En San Pedro de Macorís, en la decimoquinta casa, ubicada en la esquina formada por la calle Sánchez esquina 10 de septiembre ocupan la segunda planta junto a su padre y hermanos.

El padre contrae matrimonio en segundas nupcias con Blanca Díaz Ordoñez.

De su  segundo matrimonio  nacieron Dolores Luisa Aracelis en 1947, Ana Virginia en 1948, Carlos Virgilio en 1950 y Pablo Sully en 1951.

Esa época transcurre entre la escuela Hermanos Deligne y es donde se consolidan sus aptitudes  y amor por  el deporte.

Los juegos de beisbol se alternan entre Ramón Santana, Miramar y con intercambios de basketball  en la capital.

Despues de una estadía en Santo Domingo regresan a Santiago y ya son años donde se afirma como jugador de beisbol con el equipo Soplay.

El equipo de la ciudad de Moca se interesa por el grupo a través de Bullo Stepan.

Este periodista y jugador de beisbol, hace contacto con el equipo y son incluidos en la alineación.

El equipo de Moca resultó campeón de la zona norte.

Cambian el dirigente en Santiago y nombran a Grillo en sustitución de Pajarito Perdomo, y este forma dos equipos.

Ellos son Sandino y Municipal para celebrar una serie y sacar a los jugadores que representarían a Santiago en el Campeonato Nacional Amateur.

Con sólo 17 años fue su primera responsabilidad de peso en el beisbol del país.

Pero debe enfrentar y luchar contra la oposición del padre que cree que el beisbol es una pérdica de tiempo.

Para alejarlo del juego de pelota lo pone a trabajar como aprendiz de mecánica pesada en la la Fábrica Dominicana de Cemento de la cual era contralor.

Se levantaba todas las mañanas a las cuatro y media de la mañana, para esperar el camión que llevaba a los obreros, regresaba a las 5 de la tarde al hotel Licey donde vivía y compartía con Carlos Sully Bonnelly Valverde. Ganaba seis pesos a la semana y tenía que pagar comida de lunes a viernes.

Hacia 1952, pese a los obstáculos  paternos consolida su trabajo en el deporte y le dá el único hit al mejor lanzador de softball del mundo, Thomas Find.

En 1955 se casa con Josefina Canáan y en la casa de la calle Pasteur esquina Lea de Castro nace su primogénito Sully Osvaldo de Jesús en enero de 1956.

Ese es el Sully Bonnelly, conocido internacionalmente como diseñador de modas de envergadura.

Dicen que una vida se cumple a cabalidad cuando se planta un árbol, se tiene un hijo y se escribe un libro.

Debería agregarse otros requisitos como los que refirió en una carta José Martí a su hija secreta María Mantilla: “No temas sufrir y mantiene siempre el niño que llevas dentro”.

En realidad para escribir, repensar y recrear  una vida, hay que tener buenos recuerdos...y hay que olvidarlos...y hay que tener paciencia de esperar que vuelvan... hay que atreverse a sufrir y hay que mantener siempre la mirada transparente de un niño en un recodo del río Yaque del Norte.

Porque como diría otro poeta" No hay verdad más armada, que la pura inocencia".

 

 

"Desde muy joven he venido pensando en la necesidad de acumular  alguna riqueza para ofrecérsela como mi ayuda de ultratumba, y he trabajado con ahínco desde entonces, pero mi falta de flexibilidad ideológica y temperamental, me ha hecho fracasar en éste sentido.

He tratado de llevar una vida honrada y sensata como tributo a la de mis padres y como ejemplo a la de ustedes. No tengo nada de que arrepentirme. Quiéranse, respétense y cuídense mutuamente.

(...)Los bendice y quiere entrañablemente su papá".

Sully

Entiérrenme en Santiago

 

Carta manuscrita de  Carlos Sully Rafael Bonnelly Fondeur a sus hijos.

Santo Domingo, 28 de junio de 1953.