Historia de familia

La familia Contreras Castillo

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Por Graciela Azcárate

 

 

Vivir entre dos silencios

Silencio antes de nacer,

silencio despues de morir

vivir anhelante entre dos silencios

Hilma Contreras

 

En 1983, a pesar de su elegido ostracismo interior a Hilma Contreras se le celebró su ochenta cumpleaños.

Emergió de su  exilio, lúcida, arisca, directa y todavía escribiendo.

Pudorosa hasta la exageración, alejada del falso ruido intelectual de las capillas  del país, reapareció  sin alardes y aristócrata de su oficio,  su vida y  su vejez.

 Un colectivo de mujeres escritoras la homenajeó y se editó un libro 

"Facetas" que reunía  la última producción de  cuentos.

Voces diversas, frívolas y ligeras  en el enjuiciamiento encontraron que esa obra  de la vejez era menor y no guardaba relación con  su vigorosa obra anterior.

Atrás habían  quedado  los Cuatro cuentos (1953), Doña Endrina de Calatayud (1953), El ojo de Dios: cuentos de la clandestinidad( 1962), La tierra está bramando(1986), Entre dos silencios(1987).

Nacida caribeña, educada y albafetizada en francés era más bien una criolla de las islas criada en el rigor cartesiano de Normandía.

En las entrevistas ella arrastraba las r con dejo afrancesado, tenía una cierta gracia su arqueada ceja de desprecio por "la canalla", contemporánea de Colette, sembró el escándalo en el París de los treinta vistiendo de hombre y pintándose los labios con rojo Guerlain.

A los ochenta años siguió escandalizando a las provincianas mentes insulares.

Cuando en la conmemoración se pegaron afiches con su imagen de 20 años, en París, vestida de garconière, los inquisidores habituales mandaron arrancar los afiches.

Hilma Contreras era una anciana escritora dominicana y todavía escandalizaba a los intolerantes de siempre.

Criolla de ultramar, tenía la gracia y el ardor del trópico pero pensaba y escribía en francés  y era cartesiana para entenderse y entender el mundo.

Diez años antes de su nacimiento en territorio belga, hija de un francés aristócrata y una belga muerta a destiempo nació Marguerite Yourcenar.

Ella entendió que la escritura era el único ámbito, para la mujer donde uno puede mantener la independencia personal, sexual, ideológica, donde uno puede vivir en  la claridad y sobre todo con lucidez.

En un ensayo sin desperdicio: "A beneficio de inventario" Marguerite Yourcenar  habla de  la obra de Selma Lagerlöf , narradora épica  y  describe con amoroso gesto  la saga épica escrita por esta escritora sueca, nacida el 20 de noviembre de 1858, inválida de por vida, premio Nobel de literatura en 1909 que decae en su vejez y de la que dice: " Todo es peligroso para el escritor que envejece.

La oscuridad y la soledad  son peligrosas; la popularidad también los es. Es muy arriesgado hundirse sin retorno en el propio mundo interior".

Este preámbulo a la historia familiar de Hilma Contreras es la zapata que explica  su vida.

Su madre y sus tías eran de la más rancia aristocracia del Cibao,  en algún momento de su vida, Darío Contreras  su padre entra en un cono de sombra.

En 1932 sus padres se divorcian.  Nueva familia otros horizontes familiares dejan a Hilma Contreras, su madre y hermanos en un  limbo que viven en un dorado exilio europeo.

Hermética, nunca habló de su padre, pero habían cuentas filiales por saldar. Esas  cuentas pendientes  pueden explicar una vida, un silencio y una obra.

Sus ancestros masculinos fueron patriotas.

Oriundos de San Francisco de Macorís, su abuelo  fue Manuel María Castillo y Medrano. Había nacido en 1833 y falleció en 1921.

Tuvo seis hijos. El prominente abogado Pelegrín Castillo, Manuel Segundo, Juana, madre de Hilma, Lolita, y Rosa.

Era hijo del prócer Manuel María Castillo y Alvarez quien se pronunciara en 1844 en San Francisco de Macorís a la cabeza de los grupos que promovían la Independencia Nacional.

Era primo del patricio Ramón Matías Mella quien a su vez era hijo del independentista Manuel Castillo y Alvarez nacido en 1795 y fallecido en 1856.

Su padre, Darío Contreras Cruzado nació en Santo Domingo el 27 de noviembre de 1879, egresó  en 1900 con el título de Licenciado en Ciencias y Letras del Instituto Profesional de Santo Domingo.

En 1909, Junto a Evangelina Rodríguez Perozo obtiene el exécuator de médico.

Casado con Juana Antonia Castillo tienen su primogénita: Hilma Contreras Castillo  nacida el 8 de diciembre de 1913 en San Francisco de Macorís.

En 1914 Darío Contreras obtiene una beca del gobierno dominicano y viaja a Francia  a estudiar medicina en la Universidad de París donde obtiene  el doctorado en medicina especializada en cirugía.

Sus profesores fueron Casset, Manon y Fauret.

Junto a Evangelina Rodríguez Perozo integra la lista de los dominicanos que obtienen la especialización de medicina en la Sorbona de París.

En 1915 la familia Contreras Castillo se establece en  la ciudad de Cabourg  en Normandía.

Hasta 1920, en que regresan a Santo Domingo viven en Francia y por tanto Hilma Contreras será alfabetizada en francés.

A su regreso al país se instalan en la ciudad de Santiago donde el Dr. Contreras ejercería como médico cirujano.

Ese mismo año Hilma ingresa al colegio de la señorita Ercilia Pepín.

En 1925 su padre la lleva a París a estudiar y es acompañada por la educadora Ercilia Pepín.

Ingresa al exclusivo colegio Víctor Dury en Versalles.

En ese colegio será su condiscípula y amiga Colette de Jouvenel, hija de Gabrielle Sidonie Colette.

En 1927 va a vivir a París junto a su madre y sus hermanos  Darío Eugenio, Moisés Bienvenido, César Manuel y Rosa Julia.

En 1928 ingresa a la Sorbona de París donde se diplomó en Estudios de Francés Avanzado.

En 1931 viajan extensamente con su madre y sus hermanos por España,  recorriendo el norte, San Sebastián, Barcelona y Palma de Mallorca.

En 1932 se matricula en  en InstituTo Arqueológico de París.

Escribe su primera novela en francés pero la rompe

En 1933 después del divorcio de sus padres regresa a San Francisco de Macorís.

Comienza a escribir una novela autobiográfica: "Pueblo chiquito".

Se margina  y rehusa firmar la carta en la cual el senador Mario Fermín Cabral proponía homenajear a Trujillo, dándole su nombre a a la ciudad capital.

En 1937 regresa su madre y hermanos desde París para instalarse en Santo Domingo.

Ella escribe con el seudónimo de Silvia Hilcon y  Juan Bosch  a quien le ha enviado  el cuento "Tardes de cristal"  le responde que no importa si es bella, tullida, negra, blanca, es sin lugar a dudas una gran narradora.

 

 

 

pie de fotos

 

0-La familia Contreras Castillo se establece en  la ciudad de Cabourg  en Normandía.  Playa de Deauville hacia 1915.

1-Hilma contreras en París, 6 de septiembre de 1916.

2-Manuel María Castillo y Medrano nacido en 1833 y fallecido en 1921. Abuelo materno de Hilma Contreras y héroe de la jornadas restauradoras.

3- Su madre Juana Antonia Castillo.

4- Lolita Castillo, reina de belleza.

5- Su padre Darío Contreras.

6- Hilma su hermano Darío Eugenio y su nana en Santiago de los Caballeros.

Hilma Contreras y su madre en Santiago hacia 1921.

7- Ercilia Pepín, educadora que acompañó a Hilma en su viaje a París.

8- Condiscípulas de Hilam Contreras en el colegio Víctor Dury en Versalles

9- Concierto de música en la Maison Gaveau, París, marzo 1926.

10. Hilma Contreras en Montparnase, París 1927.

11 Su madre y hermanos en la terraza del Tibidabo. Al fondo la ciudad de Barcelona, agosto de 1932.

12- Hilma junto a su hermano César Manuel, su madre y amigos en la playa de Sitges, Costa Brava, España.

13 En el vapor que los llevaría a Palma de Mallorca. De derecha a izquierda: Darío Eugenio, Cesar Manuel, Antonio Arnal, doña Juana Antonia Castillo, Hilma y Rosa Julia, agosto de 1932.

14. Junto a sus primas y amigas al regresar a San Francisco de macorís en 1933.

15- Hilma Contreras en la casa de su amiga Mercedes Recio de Sued, Santiago 1934.

16- Carta enviada a Hilma Contreras por Juan Bosch.

 

Insert

Cada vida tiene su ventana

La existencia misma es una descomunal abertura por la que se nos escurre la vida, casi siempre sin advertirlo o miediendo su escape gota a gota. (H.C)

 

Lo mismo me da que sea hombre escondido tras un nombre de mujer, una blanca bella, una negra fea, entera o tullida, tuerta, ciega o con ojos perfectos. Loqeu me interesa de usted es su condición innegable de escritora. (Juan Bosch)

 

Siempre he relacionado la soledad con la libertad. Por tanto, primero instintivamente y luego conscientemente escogí la soledad y creo que valió la pena (H.C)

Escribo para llenar mi tiempo y sentirme feliz(H.C)

 

 

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En 1940 Hilma Contreras se muda a Santiago y  empieza a publicar  sus cuentos en el periódico La Información.

En 1942 se traslada a la capital  y se integra a la vida literaria de la época. Crece su amistad con Aída Cartagena Portalatín, Aída Bonnelly, Franklin Mieses Burgos y las tertulias literarias que se celebraban en casa de Bety Conde, de Manuel Rueda o en el estudio de Aída Bonnelly.

Su padre opera a Trujillo de un forúnculo en la nuca y lo hace de manera tan exitosa que se granjéa  el reconociemiento del tirano.

En 1946 ingresa como Secretaria  de Primera Clase y traductora en la misión diplomática francesa acreditada en el país, lugar donde permanecería hasta 1962

Mientras tanto estimulada por Aída Cartagena Portalatín publica sus cuentos en Revista de Cuadernos Dominicanos de Cultura.

En 1949 obtiene el título de Licenciada en Filosofía Pura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Sus condiscípulas fueron Teresa Van der Linder, Ana Quisqueya Sánchez y Aída Cartagena Portalatín.

Sus profesores  fueron Manuel Antonio Patín Maceo, el padre Oscar Robles Toledano, Andrés Avelino, Pedro Troncoso Sánchez y Francisco Sánchez

En 1950 escribe su famoso cuento "La ventana", el texto más antologado de toda su obra y cuyos personajes femeninos refieren a Aída Cartagena Portalatín, Aída Bonnelly, María Perdomo y la propia Hilma.

El telón de fondo es el estudio de Aída Bonnelly en la calle Danae 40 casi esquina Santiago.

En 1953 Aída Cartagena publica los cuatro cuentos en la colección "La isla necesaria".

Es la época en que  concurre a las tertulias literarias de la Librería Dominicana promovidas por  Julio Postigo.

Se desempeña como diplomática en la embajada de Francia en el país y entre tanto prepara los textos de su próximo libro: "Rumias y recuerdos" aún inédito.

En 1962 en la colección "Baluarte" aparece publicado "El ojo de Dios: cuentos de la clandestinidad" con el sello de la Editorial "Brigadas Dominicanas".

Ese mismo año viaja a Francia para desempeñar las funciones  de Consejera acreditada en  la embajada dominicana.

Integra la delegación dominicana que participa en la 12 Conferencia General de la Organización  de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura( UNESCO) en compañía del embajador Joaquín Santana, el padre Oscar Robles Toledano y el escritor Marcio Veloz Maggiolo.

En 1963 muere su padre  y ella se encuentra con el profesor Juan Bosch en París que en esos momentos está de gira por Europa como presidente de la Nación.

Hasta 1965 recorre Europa junto a su madre en distintos eventos culturales y en representación diplomática del país.

Después del 65 regresa a Santo Domingo ante los hechos desarrollados por la  intervención norteamericana y las insurrección de abril.

En 1966 se reintegra a sus funciones  en la embajada de Francia donde permanecería hasta 1975.

En 1986 por iniciativa del escritor Manuel Mora Serrano se publica en la colección Orfeo de la Biblioteca Nacional su novela "La tierra está bramando".

 Ambientada en  la época del trujillismo y como homenaje al profesor Fuencarral describe una historia de amor con el trasfondo social y político de lo acontecido en el país.

Juan Rulfo sólo escribió dos obras que lo consagraron y donde queda descrito magistralmente su mundo y  Méjico.

Pedro Páramo y el Llano en Llamas dan la medida exacta de un gran escritor.

En el caso de Hilma Contreras sus narraciones y novelas son la medida exacta de su universo personal y literario.

Austera y pudorosa, ajena a la vanidad y vocinglería de las capillas literarias  supo sintetizar con pulso exacto una época de vértigo y con precisión de entomólogo auscultar a la gente y su entorno.

El resto estaba de más.