#1

Historia de familia.

Por Graciela Azcárate

 

La familia Espaillat o el  río de la patria.

 

 

Por una de tus venas me iré Cibao adentro.

Y lo sabrá el barbero, aquel que los domingos

te podaba las barbas

como quien poda un árbol de la patria.

 

Carta a Compadre Mon de Manuel del Cabral

 

Un 29 de mayo de 1734, en la pequeña población de Masclat, del distrito de Gourdon en el departamento de Lot en Francia nació Francois Espaillat y Virol. Hijo del  herrero Juan Espaillat y de  Margarita Virol Lamargot, vivirá sus primeros veinte años en la Francia prerevolucionaria, cuna y germen de lo que vendría después en las colonias de ultramar.

Las viejas crónicas de la ciudad de Santiago de los Caballeros , dan cuenta de los pasos de un joven médico cirujano, de nacionalidad francesa y que entonces residía en el Cabo Francés, llamado Francisco Espaillat y que llegó a esa ciudad por invitación de Antonio Quiñones.

Dos años después, un jurado médico daba por buenos y aceptados los documentos para que pudiera ejercer la profesión de médico en todas partes. Este será el punto de arranque de una personalidad singular.

Que se desarrollará en aquel pequeño Santiago de los Caballeros que M. L. Moreau de Saint Mery y Pierre Charlevoix, para 1724, daban una población de 3000 almas pero que en 1783 había ascendido a 12,024 habitantes.

Espaillat asumirá como propia la nueva patria y en ella vivirá por espacio de cincuenta años, con un pequeño espacio, para salvar la vida de su familia en 1805, cuando emigra por corto tiempo a Puerto Rico.

El iniciará su vida como profesional atendiendo a las clases más pobres en forma gratuita y vinculándose también con los estratos más encumbrados de la sociedad santiaguina por su don de gentes y su vocación de servicio.

Paralelo a su accionar como médico, y amparado en las disposiciones de libre comercio de la monarquía de los Borbón representado por Carlos III, Francisco Espaillat incursiona en la compra de terrenos y aparcerías.

Como empresario se inicia en el negocio de crianza de ganado, posee varios ingenios, siembra índigo, café, añil y tabaco.

Por carta regia concedida por Carlos III, Francisco Espaillat obtiene la Carta de naturaleza, donde se da fe de treinta años ininterrumpidos de servicios a la corona española a pesar de ser ciudadano francés nacido en Cahors.

Casado dos veces con españolas de distinción y habiendo procreado  seis hijos de ambos matrimonios, Francisco Espaillat había plantado en tierra americana la semilla que daría inicio al frondoso árbol de la patria.

Y como el poeta , fue haciendo camino al andar, y haciendo carne  y futuro los poemas : tanto he pisado esta tierra, que es ella la que anda ya.

Paralelo a su labor como médico, desempeñó varios cargos como el Real Factor de Tabacos y Juez Subdelegado de Comisos para la región del norte.

En 1780 fue nombrado Médico y Cirujano Mayor de las Milicias regladas de Infantería y Caballería, como las Urbanas de los partidos de Santiago de los Caballeros, La Vega, Montecristi y Puerto Plata.

En 1783 el Arzobispo Primado de América, Dr. Isidoro Rodríguez Lorenzo, en 1783 nombra a Espaillat Mayordomo, Administrador y Médico oficial del Santo Hospital de Nuestra Señora  de la Asunción y San Sebastián que funcionaba en Santiago de los Caballeros.

Espaillat fue en su época, el mayor protector con que contó dicho hospital al servicio de los pobres, llegando a aportar de su propio peculio todo el dinero necesario para llevar a cabo esa obra.

Y no sólo aportó las sábanas, alimentos, utensilios y colchones para los enfermos hospitalizados sino que también asumió a los enfermos de la tropa francesa transeúnte y salarios para una negra enfermera.

Las rentas del hospital eran exiguas por lo que Espaillat no sólo aportó su dinero sino que animó a otros comerciantes y personas pudientes de la localidad para que contribuyeran al sostenimiento de tan importante servicio público de salud.

Con habilidad natural,  gran capacidad de  mando y generosidad innata, Espaillat aprovechó las circunstancias favorables de la  nueva política de libre comercio establecida bajo el reinado de los Borbón, para levantar sus grandes negocios agro- industriales y ganaderos. Pero sobre todo dejó sembrada la simiente y el ejemplo para desarrollar el país y especialmente la región del Cibao.

Tal vez, fue el ancestro augurante de aquellas estrofas de Manuel del Cabral:

 

En mi región natal, en una tierra cuyo nombre es indígena: Cibao, desde muchacho oía ya en el aire de los pájaros y en el aire de los hombres tu pegajoso nombre tercamente oloroso a campo adentro. Recuerdo que, por tu barba, te conoció mi pequeña humanidad. Tu regalabas personalidad hasta tranquilo... Pero Compadre Mon, tu tal vez no presentiste que yo picaría sobre tu sepulcro. Mi oficio ha sido ese: desenterrar un poco de patria.

 

El Dr. Francisco Espaillat Virol contrajo matrimonio dos veces: el primero con Catalina Tabares Zapata y  el segundo con Petronila Velilla y Sánchez.

Casi dos siglos después la estirpe de los Espaillat  ha crecido multiplicante y proteica, y como:

un  simple gallo que despierta

las cosas de la mañana,

toma de pronto la estatura de un siglo,

si entre las cosas que se despiertan con su canto

se levanta un caballo con la Historia en el lomo.

 

Y la historia la van trazando en el profundo Cibao, tejiendo con sueños las venas de un país por donde se construye la patria.

Espaillat Velilla, Espaillat Veras, Espaillat Abreu, Espaillat Gómez, Espaillat Almonte, Espaillat García, Espaillat Alvarez, Espaillat Hernández , Espaillat Jimenez, Espaillat Tavares, Espaillat Quiñones, Espaillat Lecanda, Espaillat Estrella, Espaillat Rodríguez, Rojas Espaillat Velilla.

Es un frondoso bosque que como la simiente de Jacob, hizo fructificar un francés nacido en el Siglo de las Luces y traplantado al Caribe.

La descendencia de don Francisco Espaillat es sumamente numerosa. De esa semilla ha germinado en suelo dominicano una progenie gallarda y soberana. Desde gobernantes nacionales como su hijo Santiago que declinó: su nieto Ulises Francisco, y su chozno, Manuel Enrique Tavares, se pueden encontrar en su selecta herencia, destacados profesionales, ricos empresarios, prósperos comerciantes, activos industriales, políticos notables, civilistas admirados e intelectuales brillantes en un extenso panorama donde se mezclan la calidad humana y la cantidad generacional.

Entre la generación de los hijos destacan el Dr. José Espaillat Tavares, que radicado en Puerto Rico es considerado precursor de la medicina moderna en esa isla; entre los nietos los Espaillat Velilla, Rodríguez Lecanda estuvieron comprometidos en la Restauración Nacional.

Ulises Francisco Espaillat Quiñones sería farmacéutico, político, legislador, periodista, prócer de la Restauración y Presidente Constitucional de la República. Entre los tataranietos Santiago Guzmán Espaillat, Rafael Espaillat de la Mota, Agustín Malagón Espaillat , Ulises Espaillat Julia, Manuel Francisco Batlle Espaillat destacarán como civilistas y legisladores.

Entre la vasta generación de los choznos:  el Dr. Lulio César Castaños Espaillat, Dr. Homero Hernández Almanzar, Espaillat Mera, Espaillat Pineda, Espaillat Cabral, Espaillat Grullón, Espaillat  Batlle Vega, son sólo algunos exponentes de  esa vasta generación.

Entre la generación de los quintos nietos: los Espaillat Cabral, Logroño Batlle, Tavares Espaillat, Cabral Vega, Cabral Tavares, Batlle Bermúdez, Vega Imbert,  Alejandro Grullón Espaillat, Wenceslao Vega Boyrie, Bernardo Vega Boyrie, Edgardo Vega Malagón , Miguel Cocco y Espaillat Nanita.

Como la simiente legendaria de Jacob, que se reprodujo ampliamente en las míticas doce tribus de Israel, de igual manera en el profundo Cibao, minúsculo horizonte en el Mar de Antillas, ha germinado en suelo dominicano una estirpe numerosa, que sobresale por su nombradía, por su conducta social y porque en la mirada de esa añeja familia:

 se fertiliza en tu mirada el llano,

ya que en tus ojos lentamente nacen

los ríos de la patria.

 

nota

El presente trabajo ha sido preparado en base a la investigación, los libros y el material gráfico aportado gentilmente por el Dr. Julio Genaro Campillo.

El poema que ilustra esta nota pertenece a Obra poética completa de Manuel del Cabral, Compadre Mon,  Editora Alfa Omega, 2º edición, 1987.

Santo Domingo.

 

Insert

Espaillat asumirá como propia la nueva patria y en ella vivirá por espacio de cincuenta años.

 

Iniciará su vida como profesional atendiendo a las clases más pobres y vinculándose a los estratos más encumbrados de la sociedad santiaguera por su don de gentes y vocación de servicio.

 

Francisco Espaillat  plantó en tierra americana la semilla que daría inicio al frondoso árbol de la patria.

 

pie de foto

Vista de la  plaza principal de la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Isla de Santo Domingo, litografía  de 1790. Cortesía de Emilio Rodríguez Demorizi.

 

 

 

 

 

#2

 

Historia de familia

Por Graciela Azcárate

 

Los Espaillat Ureña

 

 

 

En mis venas nada un héroe buscando la libertad.

Rigoberto López  Pérez

 

El nombre de los Espaillat está directamente ligado a la historia política de República Dominicana, y si bien el autoritarismo monárquico y en especial el  borbónico dejó una honda huella en la vida constitucional del país, es tradición familiar adherirse a la mejor causa democrática en la más rancia costumbre institucional de Francia y Estados Unidos.

Si la figura cimera en la historia política del país es Ulises Francisco Espaillat Quiñones, todas las ramas de consanguinidad acuden al ancestro hispánico, representado por sus abuelos Velilla, Quiñones y Taváres, aunque también hay mucha presencia del abuelo francés, el Dr. Francisco Espaillat Virol.

El sueño de los Espaillat resulta un hito luminoso en la cronología republicana porque se trata de un ensayo que busca conciliar la ley con el medio ambiente, para que ambas puedan coexistir en forma fecunda y armoniosa. Ensayo que bebió en la fuente del más puro romanticismo de la época, en la prédica duartiana y en el liberalismo cibaeño.

Habitantes  de distintos tiempos, los Espaillat llevan en la genética similares vocaciones, ocupaciones y sobre todo ideales que florecen en cada uno de sus descendientes.

En todos, la conciencia cívica estuvo muy desarrollada y si entre sus numerosas venas habitan los médicos, agricultores, políticos, abogados, boticarios, diplomáticos, legisladores, presidentes o profesores, es un factor común la actitud patriótica ante la ocupación haitiana y ante la anexión a España. Por eso frente al pelotón de fusilamiento, los amotinados  revisan  su corta vida  y no se arrepienten de nada.

Abril los sorprende   en rebeldía  y frente a los granaderos que esperan la orden de tirar, en Santiago, Pedro Ignacio Espaillat sabe que por sus venas nada un héroe en busca de libertad.

Oficial de las campañas de  la Independencia, era natural de Santiago y de profesión ebanistero. En La Restauración figuró entre los cabecillas de la intentona de febrero de 1863.

El gobierno de España les advierte con activas y enérgicas medidas, que los descontentos tienen por planes  grandísimas quimeras; y que lo mejor sería que desistiesen de ellos por lo irrealizable y temerarios en las circunstancias actuales, a menos que no deseen  sentir sobre sus cabezas el peso de la ley.

El 17 de abril de 1863 son fusilados los principales conjurados en Santiago: el poeta Eugenio Perdomo, Vidal Pichardo, Carlos Lora, Pedro Ignacio Espaillat y Ambrosio de la Cruz. Y todos los Espaillat siguen su lucha por la patria. Juan Francisco Espaillat, conocerá la cárcel, el confinamiento y por fin el exilio. Y si Ulises es su más beligerante nieto en materia política e intelectual, el resto de la familia se destaca  por su laboriosidad en la agricultura, en las letras, en el sacerdocio y la educación.

Por dos generaciones y al amparo de la estabilidad política que ofrecen los Seis Años  y las cinco administraciones de Ulises Heureux, permiten un desarrollo económico hasta ese momento desconocido en el país y especialmente en el Cibao, con el ferrocarril y en el este con la industria azucarera. Los Espaillat contribuirán a una economía que en el Cibao Occidental se manifestó en el hato ganadero mientras en el Cibao Central en la siembra del tabaco, y en donde Santiago de los Caballeros sobresale como centro productor y Puerto Plata como plaza exportadora- importadora.

Las familias se acrecientan con sucesivos enlaces y a fines de siglo incursionan además en el sector industrial, en aserraderos, en fábricas de hielo y jabón y construyendo los caminos de la isla.

Descendiente directo del héroe fusilado en abril de 1863, Pedro Ignacio Espaillat, Don Rafael Américo Espaillat Franco, nace en abril de 1896  y sienta las bases de un tronco familiar trabajador y patriota.

Nacido en la patria de Hostos, Salomé Ureña de Henríquez y  la pléyade de maestras hostosianas que vieron en la educación la forma de engrandecer la patria, Don Américo se casó con Camelia Ureña Alvarez y pasó veinte años  de su vida como ingeniero de obras públicas recorriendo el país, pues se dedicó a la construcción de carreteras desde la ocupación norteamericana.

Finalmente, se instaló en Santiago y compró la casa paterna para criar siete hijos que desde el 17 de julio de 1927 hasta el 27 de junio de 1935, fueron naciendo uno a uno. Julio César Augusto, Oscar Antonio, Dulce Altagracia, Thelma Yolanda, Gladys Mercedes,  Bertha Gisela y Elba Camelia.

En todos inculcó el espíritu de hacer patria todos los días porque, no en vano un héroe nadaba en sus venas. La patria se hacía de la dulzura de las hijas diligentes y de los hijos trabajadores y tenaces.

Balaguer recordaría en: Memorias de un cortesano de la “Era de Trujillo al que fuera su maestro. Por primera vez me vi llevado de las manos paternas al único plantel para varones que existía en 4 leguas a la redonda y cogí por primera vez en mis manos una “ Mantilla” venciendo el horror que  me inspiraba la letra impresa. El maestro era un hombre grueso y alto de ojos dulces y de facciones bondadosas. Don Pedro María Espaillat, alías Cholo, nombre con que era conocido por todo el vecindario, se interesó mucho por mi educación, pero creo que  nunca se mostró satisfecho por mi poca vocación para el estudio.  Es el tío Cholo, que con ternura filial recuerda Jenny Podestá Espaillat, hija de Dulce Espaillat y nieta de don Américo.

Entre tanto, con los hijos varones, don Américo instala una fábrica de ladrillos y tejas y, mientras construía la carretera del sur y consolidaba la familia, encuentra en la construcción de caminos, calles y represas el ámbito donde podía dar al  país, lo mejor de sí.

Con sus hijos  será pionero en la construcción de las carreteras de Villa Mella, Boca Chica, San Pedro de Macorís y Mayagüez y dará libre acceso a las presas de Valdesia y Tavera que también son de su autoría. Las primeras urbanizaciones populares a precios accesibles será un proyecto en germen, que  llevará a su concreción el hijo mayor, el Ing. César Espaillat Ureña,  así como también la carretera Duarte, Comatillo, Bayaguana y Nigua.

Constructores de la patria han hecho camino al andar y han abierto surco en esta isla, por cuyas venas corren los ríos de la patria.

 

pie de foto

Américo Espaillat Franco

Rusa Camelia Ureña Alvarez de Espaillat

Don Américo Espaillat con su hija Dulce Espaillat Ureña de Podestá.

El tío Cholo o Pedro María Espaillat.

Oscar Antonio Espaillat Ureña.

Dulce Espaillat Ureña el día de su boda con  Juan Podestá Pérez.

Las cinco hermanas Espaillat Ureña con Ma.Victoria Cabral de Espaillat, esposa del Ing. Cesar Espaillat Ureña.

 

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Habitantes de distintos tiempos, los Espaillat llevan en su genética similares vocaciones y sobre todo ideales que florecen en cada uno de sus descendientes.

 

 En todos inculcó el espíritu de hacer patria todos los días, porque, no en vano un héroe nadaba en sus venas.

 

Constructores de la patria han hecho camino al andar y ha abierto surco en ésta isla, por cuyas venas corren los ríos de la patria. 

 

Nota

El presente trabajo ha sido preparado  en base  a la investigación, los libros y el   material cedido gentilmente por el Dr. Julio Genaro Campillo.

Gracias al aporte especial del ingeniero Julio César Espaillat Ureña; a la permanente vocación de servicio de Jenny Espaillat de Podestá; a la gentileza tan caribe de María Victoria Cabral de Espaillat y a la amistad de siempre de Edgar Senior.

El poema citado, Ansiedad es del poeta nicaraguense Rigoberto López Pérez, responsable del ajusticiamiento de Anastasio Somoza García.